En la industria química, los componentes sometidos a entornos corrosivos y de alta presión requieren materiales que garanticen durabilidad y seguridad. Un fabricante de equipos para plantas químicas en Wanzhou, Chongqing, enfrentaba desafíos críticos con sus piezas de acero inoxidable forjado: las válvulas y bridas utilizadas en líneas de ácido sulfúrico fallaban prematuramente debido a la corrosión intergranular y a deformaciones bajo cargas térmicas cíclicas, lo que generaba paradas no programadas y elevados costos de mantenimiento.

El cliente necesitaba un proveedor capaz de ofrecer piezas forjadas de acero inoxidable que cumplieran tres requisitos clave: resistencia a la corrosión severa (pH inferior a 2 y temperaturas de hasta 350 °C), tolerancias dimensionales estrictas (ISO 2768-f) y vida útil superior a 5 años sin fallos. Los proveedores anteriores no lograban mantener la integridad metalúrgica después del forjado, generando microfisuras que se propagaban rápidamente en servicio.

Jianing Forja desarrolló un proceso de forjado controlado con tratamiento térmico de solubilización y enfriamiento rápido (water quenching) optimizado para el acero inoxidable austenítico 316L. Se implementaron controles de temperatura en cada etapa del forjado (entre 1050 °C y 1180 °C) y se aplicó un mecanizado de precisión con tolerancias de ±0,05 mm en las superficies de sellado. Además, se realizaron ensayos no destructivos (líquidos penetrantes y ultrasonido) al 100% de las piezas para garantizar la ausencia de discontinuidades internas.

Las piezas forjadas suministradas por Jianing Forja superaron las pruebas de corrosión acelerada (ASTM G48) sin evidencia de ataque intergranular. Tras 18 meses de operación continua en la planta química de Wanzhou, las válvulas y bridas mantuvieron su rendimiento sin fugas ni deformaciones, reduciendo los costos de mantenimiento en un 40% y eliminando las paradas imprevistas relacionadas con fallos de componentes.

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